400 niños en Granada serán expulsados de Atención Temprana este martes
Una realidad dura y silenciada: en Granada, 400 niños perderán sus tratamientos de Atención Temprana en solo unos días.
Este drama no es un caso aislado, sino el reflejo de una gestión que ha dejado a miles de menores en la cuerda floja. La Junta de Andalucía ha demostrado una insensibilidad que pone en riesgo la salud y el desarrollo de los más pequeños, dejando en la incertidumbre a sus familias y a los profesionales que los atienden.
Las consecuencias de esta situación son graves: tratamientos fundamentales que se interrumpen, familias que no saben qué hacer y centros especializados que podrían cerrar. La pérdida de estos recursos no solo afecta a los niños, sino también a la estabilidad de los equipos que los cuidan y a la red de centros que llevan años trabajando en su bienestar.
Para los ciudadanos, esto significa que la atención temprana, que ayuda a detectar y tratar problemas en los niños desde pequeños, está en peligro en Andalucía. La falta de apoyo y de inversión puede tener un impacto duradero en el desarrollo de muchos menores, y en la calidad de vida de sus familias.
¿Qué pueden hacer las familias afectadas? Lo primero, informarse bien y buscar apoyo en asociaciones y profesionales. También, exigir a las autoridades que vuelvan a priorizar la atención a los niños y no recorten en servicios esenciales. La movilización y la denuncia ciudadana son clave en un momento donde la sensibilidad parece haberse perdido.
Lo que está en juego ahora es el futuro de muchos niños y la calidad de un sistema que debe proteger a sus más vulnerables. Es momento de presionar a la Junta, de exigir soluciones y de no aceptar que la insensibilidad siga poniendo en riesgo vidas. La atención temprana no es un gasto, es una inversión en nuestro mañana.