24h Andalucía.

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Cámara de Cuentas critica la gestión ineficaz de la renta mínima de inserción debido a la ausencia de planificación.

Cámara de Cuentas critica la gestión ineficaz de la renta mínima de inserción debido a la ausencia de planificación.

La gestión de la Renta Mínima de Inserción Social en Andalucía (Rmisa) ha sido señalada como ineficaz por la Cámara de Cuentas de Andalucía, debido a las deficiencias en la planificación, seguimiento, coordinación, evaluación y el sistema informático empleado.

En su informe sobre la gestión de esta medida en 2021, la Cámara de Cuentas señala que se incumplió la normativa de aplicación, ya que no se estableció ningún documento de planificación estratégica, no se constituyeron las Comisiones Provinciales de Seguimiento y no se realizaron evaluaciones.

Además, el número de solicitudes de la prestación ha disminuido significativamente en los últimos años, pasando de 82.021 en 2018 a 30.953 en 2021, lo que representa una reducción del 62,26%. Esto coincide con la disminución de los fondos destinados a esta renta, que han disminuido de €198 millones en 2018 a €115 millones en 2021.

La Cámara de Cuentas explica que este descenso se debe a varios factores, como las expectativas generadas en el primer año de implantación, la complejidad de la normativa, la burocracia excesiva en el proceso de solicitud y la regulación de la prestación estatal del Ingreso Mínimo Vital.

En cuanto al gasto medio anual por persona en situación de riesgo de pobreza o exclusión social, ha aumentado en los últimos años, pero sigue estando por debajo de los umbrales de pobreza. Además, los recursos humanos destinados a la gestión de la prestación no son suficientes, lo que provoca retrasos en la resolución de los expedientes.

El procedimiento de tramitación de la renta mínima de inserción es complejo y burocrático, lo que dificulta el acceso a la prestación. Además, el plazo medio de resolución es de 10,76 meses y hay miles de solicitudes pendientes de resolver.

La Cámara de Cuentas también destaca la falta de coordinación entre la Rmisa y el Ingreso Mínimo Vital, y sugiere establecer mecanismos de coordinación, garantizar el seguimiento y evaluación continua, mejorar el sistema informático, revisar la configuración de la prestación y aumentar el personal y la formación específica.