24h Andalucía.

24h Andalucía.

Tres regiones del sur de España no confían en la finalización del Corredor Mediterráneo para 2030.

Tres regiones del sur de España no confían en la finalización del Corredor Mediterráneo para 2030.

El Gobierno, liderado por Pedro Sánchez, se ha comprometido a finalizar la construcción de la infraestructura del Corredor Mediterráneo para el año 2030, según reiteró el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante una sesión en el Congreso.

En una mesa redonda organizada durante el 11º encuentro del Corredor Mediterráneo por el diario 'Expansión', representantes de las comunidades de la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía expresaron su escepticismo ante la posibilidad de cumplir con este plazo. La directora de Movilidad de Murcia, María Dolores Solana, el director general de Costas, Puertos y Aeropuertos de la Generalitat Valenciana, Vicente Martínez, y el viceconsejero de Fomento de la Junta de Andalucía, Mario Muñoz-Atanet, coincidieron en que la finalización para 2030 parece "inviable y lejana" debido al lento progreso de las obras.

Solana señaló que los trabajos no están suficientemente avanzados, lo que dificulta cumplir con la fecha establecida. Por su parte, Martínez y Muñoz-Atanet expresaron sus dudas sobre la viabilidad de completar la infraestructura para el plazo mencionado, argumentando que aún hay mucho por hacer y que el proceso se verá dilatado.

En cuanto a la coordinación entre las comunidades y el Gobierno, los representantes destacaron una buena relación con el comisionado para el desarrollo del Corredor Mediterráneo, Josep Vicent Boira, pero lamentaron la falta de entendimiento político en ciertas cuestiones.

En relación a los tramos prioritarios para cada región, Martínez mencionó la urgencia de completar el túnel pasante de Valencia en la Comunidad Valenciana, mientras que Solana abogó por acelerar la conexión del Corredor con Cartagena en Murcia. Por su parte, Muñoz-Atanet solicitó que el tramo de Granada a Almería en Andalucía se desarrolle de forma paralela a las vías del AVE, sin que la alta velocidad condicione su ejecución, tal como defiende el Gobierno central.