Si estás pensando en visitar Málaga, una de las paradas obligatorias es el Teatro Romano. Se encuentra ubicado en pleno centro de la ciudad, en la ladera del monte de Gibralfaro, y es considerado una verdadera joya arqueológica del país.
El Teatro Romano fue construido en el siglo I d.C. y tenía capacidad para albergar a unas 2.000 personas sentadas. En su origen, su función era la de presentar obras de teatro y gladiadores, siendo un lugar muy popular entre los habitantes romanos de la ciudad.
Después de la caída del Imperio Romano y de las invasiones musulmanas, el teatro quedó en desuso y se utilizó para otros fines, como vertedero o cantera de piedra para la construcción de edificios cercanos. Fue en el siglo XIX, durante el periodo de la desamortización, cuando se reconoció su importancia y se llevó a cabo la primera restauración del teatro.
En el siglo XX, se llevaron a cabo excavaciones que permitieron recuperar gran parte de las estructuras originales del teatro, como su orquesta, el escenario y la grada, y en la actualidad se puede visitar como una de las joyas arqueológicas de Málaga.
El teatro está formado por una orquesta semicircular, donde se ubicaban los músicos y cantantes, mientras que la grada estaba construida en diferentes niveles, con cáveas o secciones destinadas a la nobleza y butacas destinadas al pueblo
El escenario está formado por un podio elevado de tres metros de altura sobre el que se colocaba un edificio de madera que servía como telón de fondo para las representaciones teatrales. Además, se encontraba dividido en tres partes: la proscenium, el frons, una estructura de decoración que imita la fachada de un palacio, y el pulpitum, una plataforma que se extendía desde el escenario y que estaba decorada con pinturas y relieves.
El Teatro Romano es un lugar que vale la pena visitar en cualquier momento del año. Además de poder recorrer sus instalaciones y conocer más sobre la historia del teatro y de la ciudad, se organizan visitas guiadas y actividades para toda la familia.
Por ejemplo, se pueden realizar visitas nocturnas con linternas que permiten a los visitantes una vista diferente del teatro y una experiencia diferente. También se realizan talleres de arqueología para niños y adultos, donde se enseñan técnicas de excavación y de conservación de restos arqueológicos.
El Teatro Romano de Málaga se encuentra en pleno centro de la ciudad, al lado de la Alcazaba, por lo que es fácil llegar caminando desde cualquier punto del centro histórico. También se puede llegar en autobús urbano o en coche, aunque es importante tener en cuenta que el acceso al centro histórico está restringido para vehículos privados.
El Teatro Romano de Málaga es una maravilla arqueológica que vale la pena visitar. Gracias a su importancia histórica y su ubicación privilegiada, se convierte en un destino obligatorio para todos aquellos que visitan la ciudad de Málaga. Además, la posibilidad de realizar actividades y visitas guiadas lo hace aún más atractivo para toda la familia. ¡No te pierdas la oportunidad de conocer esta joya romana!