Palacio de los Enríquez de Ribera
- Dirección Pl. Alcalde José González, 2, 11640 Bornos, Cádiz
- Localidad Bornos (Cádiz)
- Teléfono 956 72 82 64
- Web turismodebornos.com/
Horario
- martes: De 9:00 a 18:00
- miércoles: De 9:00 a 18:00
- jueves: De 9:00 a 18:00
- viernes: De 9:00 a 18:00
- sábado: De 10:00 a 18:00
- domingo: De 10:00 a 18:00
- lunes: De 9:00 a 18:00
Opiniones de clientes
Toda una joya en su conjunto. El edificio es una construcción singular que combina elementos del antiguo castillo árabe (la Torre del Homenaje y restos de la muralla) con un palacio de estilo renacentista. Los jardines, también renacentistas, son preciosos, y están muy bien cuidados. Por otro lado, vale la pena recorrer todo el pueblo, declarado conjunto histórico, y visitar otros lugares de interés, así como bajar hasta el embalse.
El palacio de los Ribera, merece una visita a esta localidad gaditana, situada a pie del pantano de bornos. El palacio es una joya del renacimiento. Detacan su gran patio porticado y los jardines, de los que son casi todas las fotos que subo. Suele estar abierto pues muchas de sus dependencias estan reutilizadas cómo servicios municipales. No dejen de pasear a orillas del pantano y para comer hay varios sitios, sobre todo a la entrada del pueblo. Muy cerca estan Villamartin y Arcos de la frontera.
Este mirífico y amenísimo espacio áulico se oculta en la poco conocida población de Bornos, la cual da nombre al embalse cercano que se nutre del río Guadalete, el de resonancias bélicas catastróficas. El jardín andaluz afrancesado de modestas dimensiones se presenta bien trazado y bien cuidado, con sus nítidos setos, su pérgola circular o casi que contiene restos de azulejería local, sus árboles bien plantados y un estanque de agua murmuradora. Pero su elemento más original, sorprendente y placentero a la vista es la logia italianizante y gloriosamente renacentista. Su diseño limpio, claro y armonioso deleita y da reposo a los ojos del viajero, ahítos de portadas, torres y altares apoteósicamente barrocos que asolan esta comarca. Las hornacinas vacías entre los arcos albergaron estatuas italianas que sus dueños se llevaron a la sevillana Casa de Pilatos cuando vendieron el inmueble. Saliendo al patio de entrada si uno viene del jardín, se topa con dos galerías de doble piso que debieron formar parte de un claustro. Los sencillos pero elegantes arcos peraltados y la ausencia de decoración labrada contribuyen a sosegar al visitante aguerrido, que debe hacer acopio de coraje si pretende continuar su itinerario por la abigarrada monumentalidad gaditana.