Antigua Real Fábrica de Hojalata San Miguel
- Dirección 29462 Júzcar, Málaga
- Localidad Júzcar (Málaga)
- Teléfono 619 75 11 64
Opiniones de clientes
Un disfrute A B S O L U T O. Amabilidad, sabiduría, vinos deliciosos y patrimonio en un entorno natural inigualable, restaurado con amor por un anfitrión, erudito y entusiasta. Gracias, Enrique, por poner en marcha este maravilloso proyecto.
El sábado pasé uno de los días más felices de mi vida, junto con mi mujer y nuestros amigos Juan y su esposa, Carmen, una pareja muy culta y encantadora. La idea de visitar esta Real Fábrica de Hojalata fue de Carmen porque su abuelo fue el principal hojalatero de Madrid. Esta finca está situada en un profundo valle que se abre como un cráter rodeado de verdes laderas y sobre el que discurre el río Genal. El camino para llegar a ella es estrecho, complicado y difícil, de tierra, aunque a veces, en los peores tramos, hay trozos de planchas de hormigón. Hay que circular con mucho tiento, muy despacio, con un coche alto si es posible o mejor con un cuatro por cuatro. El dueño de este paraíso es Vicente Ruiz, un hombre culto y refinado, que fue economista del Banco Mundial y recorrió medio mundo. Se enamoró de este paraje cuando vino a visitarlo. Ha restaurado los edificios de la antigua fábrica, incluida la iglesia, y plantado viñedos ecológicos de diversas variedades de uva. En su bodega, una antigua nave de laminado, cuida todos los detalles: las botellas no llevan etiqueta sino que están serigrafiadas; el tapón lo produce con el corcho de sus alcornoques y el cierre no es metálico sino de cera de abeja producida por sus propias colmenas. Nos preparó una cata de sus vinos en el jardín rodeado de palmeras y árboles frutales: algarrobos, mandarinos, naranjos, limoneros, aguacates y otros árboles de frutos exóticos que nunca había visto. La cata estuvo acompañada de un paté de ciervo exquisito, hecho por el propio Vicente. Luego, como hacía un día muy soleado y el microclima de este valle es excepcional, comimos en una gran mesa bajo la sombra de los árboles, en el jardín. Nos sirvieron los becarios que tiene bajo su tutela, un joven argentino y varias chicas de otras nacionalidades, que comieron a la mesa con nosotros. Los becarios prepararon entremeses de palitos de berenjena y empanadillas vegetales. Luego sacaron a la mesa una gran bandeja con el plato principal: jabalí asado al horno a fuego lento, una auténtica maravilla para el paladar, con una deliciosa salsa hecha también con productos de la huerta. Todo ello regado con los diversos vinos que produce en la bodega, y que yo degusté con mucho tiempo, porque tenía que conducir. De postre, una deliciosa tarta hecha también por Vicente con productos de este vergel. Pasamos un día inolvidable en este verdadero paraíso, que recomiendo visitar. El agua la canaliza desde un manantial que hay en lo alto de la ladera del bosque. Es mucho más que una bodega, vais a quedar encantados, sobre todo con el trato de Enrique, una persona culta y refinada que ha hecho una labor de restauración impresionante. Volveremos, sin duda.
Maravilloso Fin de Semana en un lugar con encanto, mucha Historia e interesante cata de Vinos Naturales. Felicitar a su dueño, Enrique, que tanta pasión le pone y darle las gracias por su buen trato y hospitalidad. Merece la pena el camino hasta su llegada. Por supuesto volveremos pronto.