Deoleo: 500 millones en juego y el futuro del aceite andaluz pende de un hilo
Ofertas de unos 500 millones por Deoleo: Dcoop pide que la empresa siga en España y el Gobierno tome medidas. Qué supone para el aceite andaluz.
La venta de Deoleo, una de las grandes compañías del aceite de oliva, podría decidir si su sede y su poder de decisión siguen en España. Sobre la mesa hay ofertas de unos 500 millones de euros, y la italiana Coricelli ha subido su propuesta para llevarse la empresa.
Así lo ha dejado claro Antonio Luque, presidente de Dcoop, la gran cooperativa de aceite andaluza, durante la entrega de los 30 Premios Dcoop a la Calidad en Antequera (Málaga). Luque quiere que Deoleo se quede en España y pide al Gobierno que, si hace falta, tome medidas para conseguirlo.
¿Por qué importa esto? Porque Deoleo no es una marca cualquiera. Es uno de los grandes nombres del aceite de oliva, presente en las estanterías de muchos hogares, y detrás de ella hay olivareros, cooperativas y trabajadores que dependen del sector. Que el control acabe fuera tiene consecuencias.
Para el ciudadano de a pie, el impacto puede notarse en el empleo ligado al olivar y a las plantas de envasado, en las decisiones sobre dónde se compra la aceituna y a qué precio, y en quién fija las reglas del juego en un producto que es casi un símbolo de Andalucía. Cuando el centro de decisión se va, el dinero y la capacidad de negociar también suelen irse.
Dcoop reconoce que no puede quedarse con todas las marcas de Deoleo por problemas de competencia en Estados Unidos. Luque, además, admite que no conoce al detalle las ofertas, aunque las ve "muy parecidas" en importe. Es decir: el precio no parece el factor decisivo, y lo que se juega es algo más difícil de medir, como la permanencia del sector en casa.
Ahora la pelota está en el tejado de los vendedores y del Gobierno. Si la operación se cierra con un comprador extranjero, el sector andaluz tendrá que demostrar que sigue siendo competitivo sin depender de un gran grupo nacional. Lo que deberían hacer los afectados es seguir de cerca las negociaciones, exigir transparencia sobre las ofertas y, sobre todo, que las cooperativas y los productores tengan voz en lo que venga después.