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Un maestro con fibromialgia gana en los tribunales su jubilación por incapacidad tras la negativa de la Junta

El TSJA reconoce la jubilación por incapacidad a un maestro con fibromialgia denegada por la Junta. Qué significa y qué pueden hacer los afectados.

Redacción · 24h Andalucía 3 min de lectura

Un maestro andaluz con fibromialgia y síndrome de fatiga crónica ha conseguido que el TSJA le reconozca la jubilación por incapacidad permanente absoluta, después de que la Junta se la negara. Una victoria judicial que pone el foco en cómo se valoran las enfermedades crónicas.

Para entenderlo, hay que saber que la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional había rechazado la jubilación a este funcionario del Cuerpo de Maestros, especialidad de Primaria. El argumento de la Administración fue que no tenía una lesión o proceso patológico estabilizado e irreversible que le impidiera ejercer su profesión.

El docente no se rindió. Recurrió y presentó informes médicos que hablaban de fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, hipersensibilidad y un trastorno adaptativo ansioso-depresivo. Según su versión, ninguna de esas dolencias le permitía trabajar con normalidad ni sin riesgos para su salud.

Lo llamativo es que el propio Equipo de Valoración de Incapacidades volvió a examinar el caso y ratificó su dictamen en septiembre de 2024. Aun así, el tribunal ha dado la razón al maestro: considera acreditado que no puede desempeñar cualquier actividad laboral con un mínimo de eficacia y rendimiento, e incluso que tiene problemas para algunas tareas básicas de la vida diaria.

Según la sentencia, el informe de la propia Administración no desmiente el del maestro, sino que reconoce el carácter invalidante de sus dolencias, que no son transitorias. Es un matiz importante: el problema no era la falta de pruebas, sino cómo se interpretaban.

Para muchas personas con fibromialgia o fatiga crónica, esta historia resulta muy cercana. Son enfermedades que no se ven, que fluctúan y que suelen costar mucho que se reconozcan como incapacitantes. Un caso así puede marcar la diferencia entre seguir cobrando una prestación o quedarse sin ingresos.

Si estás en una situación parecida, lo primero es reunir todos los informes médicos actualizados y dejar constancia de cómo te afecta el día a día. Conviene pedir asesoramiento a un abogado especializado en Seguridad Social o a un sindicato docente antes de recurrir una denegación. Y no olvides que los plazos para reclamar son estrictos.

Ahora la Junta tendrá que cumplir la sentencia, y podría recurrirla ante el Tribunal Supremo. Lo que sí queda claro es que el criterio judicial puede servir de precedente para otros docentes en la misma situación.

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