HUELVA, 25 de noviembre. Este martes, el jurado popular ha emitido un veredicto unánime, declarando culpable de asesinato con agravante de parentesco a M.Q.S. Este individuo fue acusado del fatal atropello de la reportera gráfica de Huelva, Alicia Rodríguez, ocurrido en Marmolejo (Jaén) en junio de 2021. M.Q.S, quien mantenía una relación sentimental con la víctima en ese momento, se enfrenta a una condena que oscila entre los dos y 28 años de prisión, dependiendo de si se le considera culpable de homicidio imprudente o asesinato agravado.
Durante el juicio, la Fiscalía y la acusación particular se unieron a la acusación popular encabezada por el Ayuntamiento de Huelva y la Junta de Andalucía. El consistorio solicitó una pena de 25 años por asesinato, mientras que la Junta propuso 15 años por homicidio doloso, añadiendo posteriormente el agravante de parentesco.
El jurado, tras deliberar, ha determinado que los actos del acusado constituyen un asesinato y que efectivamente existe un agravante de parentesco, que era uno de los puntos clave a debate en el juicio. Mientras la defensa demandaba la imposición de la menor pena posible, la Fiscalía abogó por una sentencia de 20 años y un día de prisión.
Los primeros en llegar a la escena del crimen, agentes de la Guardia Civil, describieron al acusado como "nervioso y alterado", incluso llegando a calificar su comportamiento como "agresivo". Relataron que la noche en la que ocurrió el hecho estaba "oscura" y encontraron el cuerpo de Alicia debajo del vehículo, en una posición que evidenciaba el impacto: la cabeza hacia la parte delantera y las extremidades en una disposición poco natural.
Al intentar socorrer a la víctima, los agentes se percataron de que no tenía pulso y tuvieron que usar un gato para levantar el coche, ya que Alicia estaba atrapada. Aclararon que el terreno no presentaba un desnivel significativo, describiéndolo como "relativamente llano".
El agente encargado de la inspección del accidente corroboró que, según la investigación, parecía que M.Q.S había actuado con la intención de acelerar el vehículo y sobrepasar lo que consideraba un obstáculo. Las huellas de fricción que se encontraron indicaron que el coche se había movido en línea recta hacia adelante, sin intentos de esquivar a la víctima.
Este mismo agente formuló la observación de que si el coche hubiera girado en lugar de avanzar, las lesiones sufridas por Alicia podrían haber sido menores. Además, otros testigos coincidieron en que, dadas las dimensiones del vehículo, no había espacio suficiente para que una persona quedara atrapada sin intervención alguna.
Los expertos del Equipo de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil concluyeron que el automóvil de M.Q.S no presentaba ninguna falla mecánica y que no había forma de que avanzara sin una intención deliberada por parte del conductor. Realizaron pruebas que confirmaron que los sensores de alerta del vehículo funcionaban adecuadamente, evidenciando que el conductor no hizo uso de ellos durante el incidente.
Al simular la situación con uno de sus agentes como conductor, se demostró que los sensores se activaban incluso con música a alto volumen. Esta prueba reforzó la idea de que M.Q.S no podía haber ignorado la presencia de Alicia en el momento del atropello.
Respecto a la descripción del terreno, los agentes confirmaron que era un área rural, con un leve resalto que contribuyó a la gravedad del impacto sobre el cuerpo de Alicia, que fue aplastado bajo el coche. Las características del terreno y la visibilidad en el momento del accidente fueron escrutadas minuciosamente, para establecer que el conductor se encontraba en una posición en la que podía haber avistado a su pareja.
La investigación indicó que las lesiones sufridas por la víctima eran el resultado de un contacto prolongado y no dependían de la velocidad del vehículo al momento del atropello. Todo apunta a que M.Q.S actuó de manera deliberada y contraria a las normas de seguridad, lo que ha culminado en la petición de pena en su contra.
Finalmente, un agente de la Policía Judicial de la Guardia Civil describió las declaraciones de M.Q.S como "incoherentes", lo que derivó en su detención, al considerar que el vehículo no pudo haberse movido solo. En su testimonio, el acusado insistió en que nunca notó la presencia de Alicia al mover el coche y no escuchó los avisos de los sensores de seguridad, lo que plantea serias dudas sobre su versión de los hechos.
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