Este sábado, la emblemática Mezquita-Catedral de Córdoba se convirtió en un espacio de conmemoración y reflexión al albergar una misa funeral en honor a las víctimas del trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz. La ceremonia, presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández González, buscó ofrecer consuelo a los dolientes y recordar la dolorosa jornada del 18 de enero, cuando, según el obispo, "Dios estuvo en Adamuz, brindando luz" en medio de la oscuridad.
El evento tuvo lugar a las 18:00 horas y reunió a numerosos familiares de los fallecidos, así como a destacadas figuras políticas. Entre los asistentes se encontraban el presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre, el consejero de Universidad, Investigación e Innovación, José Carlos Gómez Villamandos, y el alcalde de Córdoba, José María Bellido, entre otros. La ceremonia también contó con la presencia de miembros de Protección Civil, Bomberos y el personal sanitario que participaron en el trágico suceso.
Durante su homilía, el obispo reflexionó sobre el impacto devastador del accidente, enfatizando que cuando "el viento de la vida se vuelve adverso, el sufrimiento puede ser abrumador, alejándonos de la posibilidad de hallar la felicidad". Con tono esperanzador, monseñor Fernández González recordó que, tras la tragedia que dejó 46 muertos, incluidos dos cordobeses, "muchos rostros se han cubierto de lágrimas", pero también se vislumbra la posibilidad de hallar luz en medio de la penumbra.
En un momento emotivo, citó su intervención anterior en el funeral celebrado en Adamuz, donde afirmó que "Dios estaba presente, ofreciendo luz en la oscuridad, consuelo en el dolor y vida eterna en medio de la muerte". Las palabras del obispo resonaron al recordar los testimonios de aquellos que, a pesar de haber sobrevivido a la tragedia, compartieron su oración y fe en la intercesión de sus seres queridos.
La esperanza fue un hilo conductor en su discurso, mencionando el anhelo inicial de las familias que deseaban encontrar a sus seres queridos con vida, así como la pronta recuperación de los heridos. "Es fundamental confiar en que los difuntos han sido recibidos por el Padre en el Reino de los Cielos", añadió.
El cálido apoyo de la comunidad también ha jugado un papel esencial en este difícil proceso. "El amor mostrado hacia los fallecidos y los heridos por parte de los servicios de emergencia, así como el compromiso de las distintas administraciones, nos han traído consuelo", manifestó el obispo, destacando la colaboración y coordinación de todos en estos momentos de dolor.
Monseñor Fernández González no dejó de reconocer la solidaridad del pueblo de Adamuz y sus alrededores, quienes se movilizaron rápidamente para ayudar a las víctimas. También expresó su agradecimiento a los médicos y a los sacerdotes que han desempeñado un papel vital en la atención de los afectados.
La misa fue inaugurada por la Orquesta y Coro de la Catedral de Córdoba, quienes, con su música, brindaron un ambiente de serenidad y homenaje a todos los presentes y a las almas que se han ido, conectando a la comunidad en un momento de profunda tristeza y esperanza.
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