ALMERÍA, 27 de diciembre.
La justicia ha dictado sentencia en un caso que pone de relieve los intentos de contrabando dentro de las instituciones penitenciarias. Un hombre ha sido condenado a cuatro años de prisión por lanzar paquetes con sustancias prohibidas, medicamentos y teléfonos móviles al interior del centro penitenciario de El Acebuche, ubicado en Almería.
Según la información proporcionada por Europa Press, la decisión de la Audiencia Provincial incluye una multa de 800 euros y establece que, en caso de impago, el condenado deberá cumplir 30 días de arresto. Este fallo se puede recurrir en apelación.
Los sucesos ocurrieron en la madrugada del 30 de agosto de 2021, momento en el cual el acusado se acercó a las instalaciones carcelarias y lanzó dos paquetes envueltos en plástico que terminaron en el foso perimetral de la prisión. Los documentos judiciales revelan la naturaleza de los contenidos, que iban destinados evidentemente al tráfico ilícito.
Uno de los paquetes contenía un total de 151 comprimidos de un medicamento anticonvulsionante infantil y más de un gramo de cocaína, con un valor aproximado de 97,5 euros en el mercado negro, caracterizada por su alta pureza. La intención era claramente la venta de estas sustancias dentro del recinto.
Además, los agentes de la prisión hallaron en el mismo paquete tres teléfonos móviles acompañados de cables y auriculares, elementos que demuestran la estrategia del acusado para facilitar la comunicación entre los internos.
Días después, el 5 de septiembre, el mismo individuo regresó y arrojó otros dos paquetes que también fueron a parar al foso. En uno de ellos, se encontraron casi 18 gramos de resina de cannabis, y en otro, cinco papelinas con más de dos gramos de cocaína, junto a otros cuatro teléfonos móviles, lo que evidencia un patrón sistemático de contrabando.
La sentencia destaca la "abrumadora" evidencia presentada durante el juicio, incluyendo huellas dactilares del acusado encontradas en los paquetes. A pesar de esto, en un intento de defensa, el hombre sugirió que había sido otra persona la responsable de arrojar los paquetes, argumentando que había proporcionado materiales a un desconocido.
No obstante, el tribunal subrayó la contundencia de las pruebas, incluyendo la coincidencia de sus huellas con las de los paquetes y su estatus como visitante del centro penitenciario en ese periodo, donde tenía un amigo preso.
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