JAÉN, 14 de abril.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Jaén (UJA) ha dado un paso adelante en el ámbito de la calidad del aceite de oliva con el desarrollo de un método innovador que se presenta como una solución "más sostenible y eficiente" para la detección de fraudes y control de calidad. Este avance se realiza en el marco del proyecto europeo PlasMOF, cuyo objetivo es clasificar y autenticar los diferentes tipos de aceite de oliva, asegurando su pureza y calidad para los consumidores.
Priscilla Rocío Bautista, integrante del grupo de investigación Química Analítica de la UJA (FQM-323) y líder del proyecto PlasMOF, ha comentado que esta innovadora metodología combina la espectrometría de masas con el uso de redes metal-orgánicas, emergentes en el ámbito de la química analítica, para realizar un análisis más completo y sin los contaminantes de disolventes orgánicos en grandes cantidades.
El enfoque del proyecto PlasMOF busca no solo ofrecer una herramienta más eficaz para certificar la autenticidad de aceites de oliva, sino también minimizar el riesgo de adulteración, algo crucial para los productores y consumidores en el sector agroalimentario.
La combinación de la espectrometría de masas y las redes metal-orgánicas permite a los investigadores clasificar rápidamente los variados tipos de aceite—como el lampante, el virgen o el virgen extra—haciendo el proceso "más sostenible, efectivo y expedito".
Este procedimiento innovador se basa en la ionización de componentes específicos presentes en el aceite, lo que facilita la identificación y diferenciación de sus variantes a través de parámetros en su composición química.
Bautista señala que esta técnica presenta múltiples beneficios en comparación con los métodos tradicionales utilizados en almazaras, destacando que "nuestro método es más rápido, más sostenible y más rentable".
Una de las ventajas más significativas es que requiere solo unos pocos microlitros de disolvente orgánico, lo que reduce el impacto ambiental y la necesidad de grandes muestras, que se limitan a entre cinco y diez microlitros para la detección de fraudes.
Con este nuevo enfoque, el proyecto PlasMOF promete disminuir el tiempo de análisis y el volumen de muestra requerido, lo que podría suponer un gran avance para la industria del aceite de oliva y el sector agroalimentario en su totalidad.
Financiado por el programa Horizonte Europa, dentro de las acciones Marie Sklodowska Curie (MSCA) de la Comisión Europea, el proyecto PlasMOF se ha llevado a cabo a lo largo de dos años (2022-2024), en colaboración con el Instituto Universitario de Investigación en Olivar y Aceites de Oliva (INUO) y el Leibniz-Institut für Analytische Wissenschaften (ISAS) en Dortmund, Alemania.
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