Productores de la Costa Noroeste de Cádiz exigen respuestas ante inundaciones en sus tierras agrícolas.
La Asociación de Agricultores de la Costa Noroeste en Cádiz está haciendo un llamado urgente a las autoridades para abordar de manera efectiva un problema que los afecta gravemente: las inundaciones recurrentes durante las temporadas de lluvia, como las intensas precipitaciones ocurridas este pasado domingo 4 de enero a causa de la borrasca Francis. Estas lluvias han vuelto a inundar los campos de cultivo y flor cortada en Chipiona, lo que ha sido un golpe duro para los agricultores de la región.
En una entrevista con Europa Press, Luis Manuel Rivera, responsable de flor cortada de COAG Andalucía y miembro de la junta directiva de la asociación, expresó su preocupación por la situación. Tras las lluvias, aproximadamente 350 hectáreas de cultivo se han visto afectadas por el aumento del nivel freático, un problema que parece no tener fin, ya que situaciones similares se vivieron el pasado marzo debido a torrenciales lluvias.
“Estamos lidiando con este mismo desafío durante cerca de 25 años”, afirmó Rivera, quien destacó la angustia constante que sienten los agricultores de la Costa Noroeste al iniciar cada temporada sin la certeza de que podrán completar sus cosechas. “Cada vez que vemos nubes en el cielo, sabemos que podría ser el fin de nuestros esfuerzos”, agregó, reflejando la incertidumbre que permea la ruralidad de esta zona.
Recordó también que en marzo se perdieron miles de flores cultivadas en esos campos, una trágica realidad que se repite nuevamente ahora, justo cuando se acerca el inicio de la campaña de San Valentín. Este ciclo de pérdidas amenaza la estabilidad de una industria crucial para la región.
Por ello, Rivera hizo un llamado a las instituciones locales y regionales, incluyendo el Ayuntamiento de Chipiona y la Junta de Andalucía, para que trabajen juntos en la elaboración de un plan que ofrezca una solución definitiva al problema de las inundaciones. “No podemos seguir a merced de la incertidumbre cada vez que anticipamos lluvia”, insistió.
Aunque ha habido iniciativas para mitigar el problema, como la instalación de bombas de agua y paneles solares para el drenaje del exceso de agua, Rivera las calificó de "soluciones temporales". Reiteró que lo que realmente necesitan son medidas estructurales que les permitan cultivar con seguridad durante los próximos 50 años.
El responsable de COAG subrayó la necesidad de encontrar una solución sostenible, criticando que las intervenciones actuales parecen ser más un intento de acallar a los agricultores que una respuesta eficaz a sus necesidades. “Después de 25 años, sigue siendo desalentador ver nuestras flores perderse, especialmente considerando la inversión que se requiere para cultivarlas”, concluyó con desagrado.
La Costa Noroeste es reconocida como el corazón de la flor cortada en España, y los agricultores advierten que las inundaciones continuas están llevando a muchos a abandonar la actividad agrícola. Debido a la creciente incertidumbre, se enfrentan a la posibilidad de renunciar a su legado y al sustento que tradicionalmente ha generado riqueza en Chipiona y en toda la provincia de Cádiz.
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